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Ruta 40: Ruinas de los Quilmes [Tucumán]
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Sitios arqueológicos precolombinos en la Ruta Nacional 40: Ruinas Kilmes

Ruinas de los Quilmes. Ruta 40

Sitio arqueológico de los Kilmes

Este sitio arqueológico situado a la vera de la Ruta 40 combina una gran variedad de factores. Por un lado, la heróica resistencia de los pueblos nativos ante el avance de los codiciosos y despiadados conquistadores españoles. Por otra, su terrible exilio en Buenos Aires, donde la ciudad de Quilmes y la reconocida cerveza, deben su nombre a estos corajudos nativos. Es un lugar ideal para el turismo étnico e histórico.

Y finalmente, la "restauración" de su poblado en pleno "Mundial 1978", bajo la dictadura, que aparentemente no respetó los protocolos arqueológicos al hacer dicha tarea. Los descendientes de los kilmes siguen aún hoy reclamando por sus tierras ancestrales.

Ruinas de los Quilmes, Tucumán

Ruinas de los Quilmes, Tucumán. Foto: Fernando Pascullo [5]

Turismo Étnico

Las Ruinas. El Lugar

El sector austral de los Valles Calchaquíes, por donde pasa la traza de la Ruta Nacional 40, desde que confluyen los ríos Calchaquí y Santa María, hasta Punta Balasto en Catamarca, es conocido como el Valle de Yocavil (o Yokavil).

Desde la época de la conquista, Yocavil es conocido como los Valles Calchaquíes, debido a uno de los grandes caciques de la comarca, Don Juan Calchaquí, que residía en Tolombón (Salta) y que luchó tenazmente contra los españoles.[2]

Esta zona, es atravesada por el río Santa María, en sentido sur-norte y está encajonada por dos largas cadenas montañosas: por el este un altísimo (supera los 5.400 m de altura) cordón, que recibe de norte a sur, los nombres de las Cumbres de Santa Bárbara, las Cumbres Calchaquíes y los Nevados del Aconquija, hacia el o este, la Sierra de Quilmes o del Cajón, cuyas cumbres promedian los 4.000 m, llegando hasta los 4.700 m de altura.

Los principales afluentes del Santa María provienen del este ya que la Sierra de los Quilmes hoy en día solo tiene algunos manantiales en sus alturas.[1]

Pueblos Originarios

Los pobladores originarios construyeron sus asentamientos en este valle y a partir del siglo IX, pasó a ser uno de los lugares con mayor densidad de población en todo el Norte Argentino.[1]

Esto se debía a la abundancia que generaba la agricultura en la región, ya que se cultivaban el maíz, el ají, el poroto y el zapallo. Mientras que los pastizales de altura eran aptos para la cría de llamas.

Los pueblos se formaron en la llanura fluvial del Santa María, en su margen occidental. Los pueblos se ubicaron en puntos altos de las montañas y en el pie de sus faldas. Los más relevantes fueron los de Quilmes, Fuerte Quemado, Rincón Chico, Las Mojarras.

Estos nativos de etnia diaguita, tenían un avanzado grado de civilización y dominaban el tejido, la cerámica y la metalurgia.

Los incas llegaron a la región a partir de 1430 y la incorporaron a su imperio. Trazaron su Camino del Inca, a lo largo del valle, ya que ingresaba al mismo uniendo varias postas (Tolombón, Pichao, Quilmes) y seguía luego hacia el sur en dirección a Hualfín.[1]

Todos los Sitios Arqueológicos de Santa María

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La gran población que precedió al arribo de los conquistadores se transformó, luego de las terribles Guerras Calchaquíes, en un despoblamiento forzado y los valles se convirtieron en un gigantesco yacimiento arqueológico, donde es más fácil encontrar un sitio arqueológico que no encontrarlo[2]. Es allí donde se encuentran las Ruinas de los Quilmes.

Los Quilmes o Kilmes

Este pueblo originario tenía, como hemos dicho, un elevado nivel social y cultural, eran agricultores y tenían una economía pastoril que explotaba a los camélidos y los recursos forestales del valle. Tenían una amplia relación de intercambio no sólo comercial - económico sino también político con las distintas parcialidades de los valles y zonas aledañas.

Esto cambiaría con la llegada de los españoles.

Según el historiador colonial, el padre Lozano, los "kilmes" no eran nativos de los valles: provenían de Chile, eran "advenedizas":[4]

google books imagen

Esto puede quizás explicar la traición que contra ellos llevaron a cabo ciertas tribus del valle durante las cruentas Guerras Calchaquíes:

Las Guerras Calchaquíes y los Kilmes

Hubo tres guerras entre los españoles y los habitantes de los Valles Calchaquíes. Salvo los Mapuches en el sur de Chile, ningún pueblo originario opuso tanta resistencia a los invasores europeos. Estas guerras tuvieron como fondo la zona que la Ruta Nacional 40 en las provincias de Catamarca, Tucumán y Salta.

La Primera Guerra Calchaquí entre 1560 y 1563. Los nativos asolaron Londres, y asediaron Cañete en Tucumán y Córdoba del Calchaquí. Llevó a la fundación de la ciudad de Tucumán (1565) para contener a los indios.

La Segunda Guerra (1630 a 1643) arrasó con la segunda Londres y Nuestra Señora de Guadalupe.

la Tercera Guerra (1657 a 1666) llevó a la destrucción del pueblo nativo. Los pueblos aborígenes derrotados quedaron desarticulados y sus aldeas destruidas, hoy, como testimonio quedan las y las de Ruinas de los Quilmes, y las Ruinas de Shincal, de Hualfin y de Batungasta.

La derrota final de los Quilmes

El Español Francisco Mercado y Villacorta (quien fué gobernador de Tucumán y de Buenos Aires), destruyó a los Quilmes en 1665 y puso un punto final a las guerras en la zona en una dura campaña que tomó a los nativos por sorpresa. Sus acciones son relatadas por el historiador Gregorio (el "Dean") Funes en 1816, quién cuenta como Mercado enroló en sus filas a los Tolombones y Pacciocas, quienes traicionaron la causa nativa:

hallaban en su auxilio los Tolombones y Pacciocas. [...] los Quilmes en una tranquila seguridad se hallaban entregados al goce de las tierras que disponían para la siembra de sus granos. [...] se aseguró el gobernador en la desprevención del enemigo. Con todo, escapados de la custodia algunos [Quilmes] pusieron en noticia de los suyos la cercanía del ejército. En el sobresalto que causó á los Quilmes esta, noticia no trataron de otra cosa, que de poner en salvo sus vidas al abrigo de las montañas más fragosas. Los Tolombones y Pacciocas entraron á su pueblo, y lo entregaron á las llamas.
Los Quilmes aunque faltos de un todo, se resolvieron á no abandonar su libertad al arbitrio de unas gentes que pretendían prostituir su ecsistencia [sic] al yugo de una obediencia servil. Fortificados del modo posible, esperaron el ataque.
[Las tropas españolas] en un solo cuerpo se precipitaron al asalto, pero en vano. Los Quilmes se defendieron como hombres libres y dignos de serlo para siempre. Con un valor heróico rechazaron al enemigo matándole diez hombres de los más esforzados [...]
Despues de bien calculadas por el gobernador Mercado todas las dificultades de esta empresa, se resolvió á no repetir segundo ataque; pero sí á un estrecho sitio en que se fiase al hambre la victoria, que era muy dudosa de las armas. A la verdad, este era el medio más expeditivo y seguro. Al retirarse los Quilmes habían abandonado todas su provisiones de boca, y se hallaban estrechados de la más urgente necesidad.
[...] los sollozos interrumpidos de los niños y mugere [..] levantaron una batería sus contrarios á la que no les fué posible resistir. Después de un largo asedio resolvieron los Quilmes rescatar vidas tan amadas por el subido precio de su libertad. El cacique principal D. Martin Iguin salió á tratar de ajuste con los españoles quienes lo recibieron en su campo con señales de benevolencia.
Precedidas algunas conferencias, capitulóse por fin, que salvas las vidas y las haciendas de los sitiados abandonarían estos el valle, y serian encomendados a los vecinos en el lugar que destinase el gobernador.
[3]

Fue una tragedia terrible ya que el gobernador los destinó a ir caminando hasta Buenos Aires.

Destierro en Buenos Aires

Su heróica resistencia y la fama que se habían ganado entre los nativos hicieron que su castigo fuese ejemplar (para que otros no quisiesen imitarlos y para que estos no pudiesen volver a su terruño): se los desterró en las costas del Río de la Plata, a poca distancia de Buenos Aires, en una reducción que tomó su nombre: Reducción de Santa Cruz de los Quilmes. Este fue el núcleo de la actual ciudad (y partido de la provincia de Buenos Aires): Quilmes.

Unos mil quinientos nativos fueron forzados a mudarse e ir caminando hasta Buenos Aires, muchos de los cuales perecieron en el camino. Otros, más afortunados fueron encomendados en zonas más cercanas. Algunos de los cuales huyeron y volvieron a sus viejos pagos, pero no repoblaron la destruida ciudad sino que se asentaron en sus cercanías.

La heroica ciudad arrasada, permaneció solitaria y olvidada por todos salvo sus antiguos pobladores.

Sin embargo en el año 1716, el Gobernador del Tucumán por medio de una Cédula Real, concedió al cacique Utibaitina, de la Comunidad Amaichá y Quilmes, la propiedad de sus tierras originarias. Sin embargo debieron establecer sus moradas en los valles siguiendo el patrón español y no al pie de los cerros como era la costumbre ancestral nativa.[2]

Las Ruinas de los Quilmes: su hallazgo

Fue Samuel A. Lafone Quevedo quién en 1883 describiera el sitio y escribiera al diario "La Nación" acerca de las mismas, comparándolas con viscacheras [sic] descomunales[6]. Luego otros "estudiosos" visitaron la región, pero no hubo jamás un trabajo sistemático sobre el mismo.

En los años 1970s, el sitio luego de que fuese expropiado por la provincia de Tucumán, sufrió una reconstrucción parcial en la época del Proceso bajo la dirección de Difieri y Pelissero entre 1978 y 1981.[7] Esta reconstrucción aparentemente ha tenido un enfoque más turístico que científico y ha recibido críticas ya que la anastilosis no se hizo siguiendo las técnicas usuales para tales tareas:

Anastilosis
Es un término empleado en la ciencia arqueológica para referirse a la reconstrucción de ruinas por medio de un estudio metódico de los elementos de dichas ruinas para así poder proceder a su ajuste y reconstrucción.
Es una técnica compleja en edificios donde las piedras son intercambiables o su ubicación precisa en el edificio original es imprecisa. No es lo mismo reconstruir el Partenón en Atenas que una pirca de piedras en las Ruinas de los Kilmes.
Obviamente, la tarea requiere de estudios científicos previos profundos para que la técnica a emplear sea la apropiada y las tareas de reconstrucción no obliteren datos arqueológicos valiosos.

Los descendientes de los Quilmes, la Comunidad Indígena Qilmes mantiene un litigio en torno de la concesión efectuada por el gobierno tucumano en 1992.

Las ruinas de los Quilmes y la ciudad original

Lo que el visitante ve hoy en día en la ciudad de los Quilmes, son los cimientos de las construcciones. Estos tienen forma rectangular o circular y forman un complejo habitacional y defensivo. Las casas con vigas de cardón y techo de paja tenían gruesas paredes de piedra.

Fundada en el año 800 D.C., la ciudad albergó unas 3.000 personas en una superficie de unas 30 hectáreas y en sus alrededores vivieron, a mediados de los 1600s, unas diez mil personas.

El sitio contaba con dos fortalezas defensivas edificadas para protección contra los ataques de tribus enemigas vecinas y, los españoles.

La economía agrícola se mantenía a base de cultivos de maíz, porotos y zapallos que irrigaban con represas en las que almacenaban el agua de lluvia y de ojos de agua de las sierras y la conducían a los andenes de cultivo.

Se pueden divisar desde el cerro estos andenes de hasta 75 m de largo así como los corrales para las domesticadas llamas.

Fuera de las zonas restauradas se pueden divisar montículos de piedras que fueron en el pasado, las casas de los nativos.

Avistaje de Aves

Aves

El entorno de las ruinas es una Área de Importancia para la Conservación de Aves ya que posee poblaciones relevantes de dos especies endémicas de los "Altos Andes de Bolivia y Argentina”: la palomita ojo desnudo (Metriopelia morenoi) y el canastero castaño (Asthenes steinbachi). Por otra parte es una zona representativa de la ecoregión del Monte (de Sierras y Bolsones) que tiene poblaciones de pájaros endémicas de Argentina.

Mapa de la región

Mapa de la Ruinas de los Quilmes

Una visión satelital gracias a Google Maps.

Cortesía de Google Maps

Mapa mostrando La Ruinas de los Quilmes, Tucumán. Condiciones de uso de Google Maps.

Localidades cercanas

Sobre la Ruta 40, en las proximidades de La Ruinas de los Quilmes se encuentran las siguientes localidades (haga click sobre las mismas para obtener mayores detalles). Se indica la población según los datos del Censo de 2001:

  • 255 hab
  • 11.785 hab
  • 10.800 hab

Acceso a las Ruinas

El acceso por la Ruta 40 se describe en el Tramo de Santa María a Cachi.

Alternativamente, desde las ciudades del este del país se puede acceder desde Tucumán por la Ruta Provincial 38, hasta Acheral y desde allí, subir hacia Tafí del Valle por la RP 307. Luego de atravesar dicha localidad, se pasa por el "Abra del Infiernillo" y se desciende hacia los Valles Calchaquíes, pasando por Amaichá del Valle, allí la Ruta cambia de nombre a RP 357 (la RP 307 tuerce hacia el Sudoeste hacia Santa María).

Poco después, la RP 357 empalma con la Ruta 40. Seguir hacia el norte 3 km y tomar el camino de ripio (nuevamente la RP 357) hacia la izquierda que tras 5km conduce a las ruinas de los Quilmes.

Sugerencias & Tips

Este es un sitio arqueológico y está protegido por ley, no se lleve ningún objeto o reliquia. Está penado.

Lea más sobre el Turismo Responsable y sepa como minimizar su impacto en el medio ambiente natural.


[1] González, Luis R; Tarrago, Myriam N., (2005) Vientos del sur: El valle de Yocavil (Noroeste Argentino) bajo la dominación incaica. Estud. atacam., San Pedro de Atacama, n. 29, 2005.

[2] Sosa, Jorge, (2007). "Ruinas" de Quilmes, Historia de un Despropósito.03.11.2007

[3] Funes, Gregorio, (1856). Ensayo de la historia civil de Buenos Aires, Tucumán y Paraguay Imprenta Bonaerense. Vol 1. pag. 308.

[4] Lozano, Pedro, (1754). Historia de la Compañia de Jesús en la provincia del Paraguay, escrita por el padre Pedro Lozano Impr. de la viuda de M. Fernández, Vol 1. pag 423.

[5] Esta obra es propiedad de Fernando Pascullo y se encuentra bajo la licencia Creative Commons Atribución 3.0, no adaptada [Enlace Externo].

[6] Samuel A. Lafone Quevedo, (1888). Lóndres y Catamarca: cartas á La Nación, 1883, 84 y 85: con apéndices y un mapa histórico. Impr. y Librería de Mayo.

[7] Pelissero, Norberto A. y Difrieri, Horacio A., (1981). Quilmes: Arqueología y etnohistoria de una ciudad prehistórica. Ed. Gobierno de la Pcia. de Tucumán, San Miguel de Tucumán.

 

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Actualizado 08.04.13.  Web Vers. 4.5.